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Pirro 
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SEMISSALIS
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Nota Pirro
Fuentes para este trabajo:



-Wikipedia.

-Satrapa1.

-http://www.bbc.co.uk/dna/h2g2/A3533726.

-http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/607.htm.





Pirro rey de Epiro, ¿cómo se puede calificar a este hombre?, ¿gobernante, militar, aventurero?, ¡posiblemente los tres epítetos le vienen bien a la azarosa vida de este hombre!.

Pirro (318-372a. de C.) hijo de Aeacides y de Phthia de Tesalia, hija de un héroe en la guerra de liberación contra los griegos macedonios.

Tuvo una infancia muy azarosa, acorde con la convulsa situación de los estados griegos tras la muerte de Alejandro Magno, los cuales se lanzaron a una lucha por saber quien tendría la supremacía en Grecia.

El reino de Epiro fue una unión en el siglo IV a. de C. de las tribus lugareñas de los Molossians, Thesprotians y los Chaones.

Los griegos educados del sur de Grecia, veían en las tribus griegas del norte de Grecia: Epiro, Macedonia, Tesalia, iliria etc…, como tribus semi-bárbaras a las cuales había que civilizar correctamente. Cuando cumplió los dos años, su padre fue destronado y la familia se refugió con Glaukias, rey de la Taulanti, una de las mayores tribus ilirias.

Se crió en la corte de Glaukias, y este lo apoyó más tarde cuando los epirotas le llamarón para hacerse cargo del reino, pero no obstante, se tuvo la sensación de que el nuevo gobernante no iba a ser más que un títere en manos de Glaukias, así que tras proclamarse rey en el 306 A. de C. cuando tenía 12 años, disfrutó de un corto periodo de gobierno, 4 años.

Aprovechando la ausencia de Pirro para asistir a la invitación de Glaukias a una boda, sus súbditos se sublevaron derrocándole y e instalando como rey a Neoptólemo II.

En los años posteriores Pirro adquirió experiencia militar en las guerras de los Diádocos, una pugna entre los antiguos generales de Alejandro Magno, los cuales se disputaban la supremacía en los reinos griegos que habían creado a partir de las posesiones de Alejandro Magno.

Pirro luchó al lado de su cuñado Demetrio Poliorcetes, hijo de Antígono I, uno de los generales de Alejandro Magno. Por desgracia, Pirro militó en el bando perdedor en la Batalla de Ipso 301 a. de C. . Más tarde, fue rehén de Ptolomeo I Sóter por un tratado entre Ptolomeo I y Demetrio.

Pirro debió hacer buenas migas con Ptolomeo I, porque más tarde en el año 297 a. de C., le ayudó financieramente en un golpe de estado en el reino de Epiro, lo que le permitió a Pirro recuperar el poder y volver a ser rey del país.

A partir de los años siguientes, Pirro dedicó todas sus fuerzas a engrandecer el reino de Epiro, llegando incluso a conquistar el reino de Macedonia y ser su rey durante el periodo 288-284 a. de C., y a establecerse con fuerza en Tesalia, el año 285 a. de C. fue el del cénit de su poder.

Pirro ya había por entonces alcanzado la fama de reputado militar en toda Grecia, ¡y esto no era nada con las nuevas empresas que le esperaban!, no obstante, tuvo que sufrir en el año 284 a. de C. la pérdida del reino de Macedonia, pero el resto de sus posesiones las mantuvo.

Pasaron tres años y a Pirro se le presentó una oportunidad única de engrandecer sus dominios, y esta oportunidad pasaba por dirigirse a Italia.

La ciudad italiana de Tarento había prestado ayuda anteriormente a Pirro debido a un conflicto con la isla de Corfú, por lo tanto tenía una deuda de gratitud a esta ciudad, ahora los tarentinos eran los que le pedían ayuda a él, ¡y no iba a ser descortés con la propuesta!.

Pirro tenía en mente la creación de un imperio griego en el cual sus dominios abarcarían lo siguiente:

-Su reino de Epiro.

- La “Magna Grecia”, un conjunto de ciudades del sur de Italia pobladas por antiguas colonias griegas.

-La isla de Sicilia.

Como se ve, sus planes se iniciaban bien con la oferta de Tarento, ¡una buena escusa para ir metiendo la nariz!, aunque para disimular, se mostraría humilde y afirmaría que su intervención era temporal, ¡no convenía despertar sospechas!, ya que la cosa podía torcerse.

Italia era por entonces un avispero en el cual estaba emergiendo una potencia que con el tiempo sería famosa, ¡Roma!, desde el Lacio, sede del poder latino encarnado en la ciudad de Roma, esta había adoptado una política militarista y de expansión, ofreciendo a los pueblos circundantes su integración en su imperio, ¡ya de buen grado, ya por la fuerza!.

Por aquel entonces, Roma se hallaba enfrascada en una guerra de expansión con varios pueblos italianos, los cuales no se dejaban avasallar tan fácilmente.

Entre algunos podemos citar a los pueblos galos, etruscos, daunios, lucanos, samnitas, brutios etc… . Pero si bien en el norte parecía que la cosa funcionaba bien, el sur no estaba sometido, y Roma puso sus ojos ahí, poco a poco fue avanzando hasta que chocó con el pueblo tarentino.

Roma ya había logrado entrar en la “Magna Grecia” apostando varias guarniciones en la región del Brucio. Ciudades como Rhegium y Locri, hastiadas por las incursiones del pueblo de los brutios, habían aceptado guarniciones romanas para protegerse.

Pero lo que fastidió a los habitantes de Tarento, es que los romanos apostaron una guarnición cerca de la ciudad de Thurii, cerca de ellos, ¡los tarentinos empezaban a sentir cerca el aliento de Roma!, a la par que ellos penetraban en el corazón de la “Magna Grecia”.

La situación estalló cuando los romanos, ¡a pesar de un tratado que tenían pactado con los tarentinos!, invadieron sus aguas jurisdiccionales con una pequeña flota de 10 navíos, la cual se dirigió a la ciudad de Thurii.

En un principio no parecía un acto hostil, y posiblemente ya que los romanos tenían una guarnición allí, posiblemente llevaran refuerzos, abastecimientos etc…, pero en Tarento el acto de entrar en su territorio, aunque sea marítimo, ¡no gustó nada!.

Inmediatamente aprestaron una flota de combate la cual se enfrentó a la flota romana, ¡la sorpresa romana fue total!, ya que no esperaban un acto hostil, y 4 embarcaciones romanas fueron hundidas junto con el apresamiento de una nave, también el comandante de la flota romana murió en la acción naval.

Los tarentinos estaban furiosos contra los habitantes de Thurii, ya que habían aceptado una guarnición romana por los ataques que recibían del pueblo lucano, en vez de pedir ayuda a los propios tarentinos.

Estos últimos forman un pequeño ejército al mando del estratego tarentino Agis y marchan contra la ciudad, en la cual entran sin oposición expulsado pacíficamente a la guarnición romana y a la oligarquía de la ciudad favorable a ellos, ¡los tarentinos estaban satisfechos!.

Pero se había humillado a Roma, esta última no obstante, tenía demasiados frentes de combate abiertos, uno más no le beneficiaba, así que intentó pacíficamente (al menos de momento!) arreglar el tema del agravio sufrido.

Envían una delegación romana la cual exige satisfacciones y compensaciones por el agravio sufrido, la ciudad se ríe descaradamente en sus caras, uno de los espectadores que asistió a la visita romana llamado Filónides, ¡se meo en la toga de uno de los embajadores!, este muy enfadado enseñó la toga a los tarentinos, y al ver que estos se lo tomaban a guasa, dijo que la toga sería lavada con sangre.

La embajada romana volvió a Roma, enseñando la toga al pueblo y senado romano, la respuesta romana fue fulminante movilizando fuerzas para dar una respuesta adecuada a la burla tarentina, mientras tanto se envió a la ciudad de Tarento al ejército del cónsul L. Emilio Barbula, el cual entonces estaba combatiendo a los samnitas en el centro de Italia, ¡no obstante!, los romanos no deseaban que el ejército romano.

La inmovilización duradera de un ejército romano en la ciudad de Tarento, (el cual se había retirado de una zona conflictiva) podía hacer reactivarse la rebelión ante la ausencia de las tropas romanas, esto no gustaba al senado romano, el cual apremió a las fuerzas romanas a que ante la presión militar se su ejército, los tarentinos se aviniesen a satisfacer las demandas romanas rechazadas anteriormente.

La ciudad estaba dividida entre claudicar ante las demandas romanas y los que deseaban una guerra abierta con ella.

Al final se impuso el bando belicista, pero los tarentinos eran conscientes de que militarmente no tenían nada que hacer contra un ejército romano, ¡necesitaban ayuda!, todos estuvieron de acuerdo, belicistas y pacifistas en que necesitaban la ayuda de un genio militar que pudiera hacer frente a los romanos, y propusieron llamar a Pirro, rey de Epiro.

De momento firmaron alianzas con varios pueblos italianos en guerra con Roma, samnios, lucanos y mesapios, y luego enviaron una invitación a Pirro a intervenir en su ayuda.

Para tentar que interviniera, le informaron de manera muy exagerada de que comandaría las fuerzas que ellos podían movilizar contra los romanos, un total de 20.000 jinetes y 150.000 infantes, Pirro prometió pensar en ello.

Aunque Pirro llevaba tres años gobernando en paz Epiro tras la desastrosa pérdida de Macedonia tres años atrás, se aburría mucho, además de rey era un aventurero militar, su prestigio como comandante se había fraguado en los campos de batalla y la inactividad le estaba pasando factura. La invitación tarentina le dio nuevo vigor, pero, ¡tenía que asegurarse de que no se lanzaba a un pozo sin fondo!.

En estas estaba cuando recibió una embajada tarentina para asegurarse de su participación. La situación tarentina era apurada con los romanos en su región, y las prisas por conseguir el apoyo de Pirro eran grandes.

Los tarentinos vinieron con sus aliados samnitas y lucanos para convencerle y darle el mando de todas las fuerzas militares en rebelión con Roma, esto unido a la presión de sus mandos y la ilusión de esta nueva empresa, hizo que Pirro acabara aceptando.

No obstante como ya relaté anteriormente, Pirro ya tenía en mente la creación de su propio reino con la “Magna Grecia”, Sicilia y su reino de Epiro, pero disfrazó su estancia en Italia diciendo a sus aliados que sería solo temporal, ¡para que no sospecharan!, luego si la campaña se efectuaba con éxito, ¡sería el momento de actuar!.

Pirro empezó con los preparativos bélicos inmediatamente, pero había que empezar con tacto. Su ejército era disciplinado y muy bueno, pero para una campaña militar de este calado no era suficiente, y había que tener en cuenta que sus vecinos podían aprovechar la ocasión para lanzarse contra su desprotegido reino.

Inició una intensa campaña diplomática para asegurarse de que no iba a ser atacado, ¡y lo consiguió!, ayudó que sus vecinos veían más que encantados la marcha de un personaje que les había dado más de un quebradero de cabeza. Hasta incluso algunos le dieron dinero o le facilitaron tropas para la campaña.

Macedonia, que hacía poco que se había independizado de Pirro era la mayor amenaza, pero este con mano diestra, logró que el rey Ptolomeo Ceraunos le diera a su hija por esposa y formalizara una alianza con él, como dote recibió el préstamo durante dos años de una valiosa fuerza compuesta por 1.000 soldados de infantería, 4.000 infantes falangistas, 4.000 jinetes de caballería y 50 elefantes.

Pirro también consiguió que Antígono Gonatas, rey de Antioquía, le prestara su flota para el cruce del ejército de Pirro a Italia, así como también una buena suma de dinero de Antíoco, rey seleúcida, si bien no le pudo prestar tropas por andar escaso de ellas. Soter I rey de Egipto, le prometió 9.000 soldados y 20 elefantes.

¡Todo esto claro, se hacía en pro de la libertad de los griegos como les argumentaba a los reyes Pirro!, pero fundamentalmente a estos reyes les atraía más que se alejara de Epiro el díscolo y molesto rey, ¡así que el esfuerzo merecía la pena!. También los ilirios y etolios firmaron acuerdos con Pirro para evitar actos hostiles en su ausencia.

Pirro estuvo reclutando mercenarios por toda Grecia, muchos reyes o regentes griegos, temerosos de Pirro aceptaron que reclutara entre sus reinos, en particular destacaron los reclutamientos de jinetes de tesalia y arqueros de la isla de Rodas.


Mientras estas tropas se concentraban en el reino de Epiro, decidió enviar una avanzadilla para elevar la moral de sus aliados y para que se iniciaran los preparativos del desembarco.

El mejor diplomático que tenía Pirro, Cíneas junto con 3.000 hombres fue a desembarcar a Tarento y a obtener de sus aliados navíos, los que poseía no eran suficientes dado el tamaño de la expedición.

Los navíos necesarios fueron conseguidos, y finalmente la flota marchó a Epiro para transportar a la fuerza expedicionaria. La flota embarcó a los hombres que Pirro había logrado reclutar, 25.500 hombres y 50 elefantes, y la expedición puso rumbo hacia el puerto italiano de Tarento.

Pirro dejó en Epiro como regente a su hijo Ptolomeo con cierto número de tropas para salvaguardar la integridad del reino, pero sus hijos Heleno y Alejandro le acompañaron en la aventura.

Antes de llegar a Tarento se desencadenó una fuerte tormenta que dispersó a la armada, muchos navíos se dispersaron o se hundieron, Pirro cuando desembarcó en Tarento lo hizo con solo 2.000 hombres y 2 elefantes, ¡mal comienzo para Pirro!. Esto también debieron pensar los tarentinos que no le recibieron con mucha alegría, además los ánimos se habían enfriado en cuanto a el ánimo de enfrentarse a los romanos.

Pirro sondeó la situación y vio que su posición en la ciudad no era segura, además de la mala impresión que le causó tan frío recibimiento por parte de sus aliados tarentinos, ¡tantas molestias para esta expedición y ahora parecía que querían que se largara!.

Decidió que les pondría firmes y aplicaría la disciplina necesaria en cuanto las tropas extraviadas llegaran a su destino, con el paso de los días, ¡poco a poco!, los expedicionarios extraviados se fueron congregando en la ciudad.

Cuando se consideró lo suficientemente fuerte, ¡dio un golpe de timón!, aplicando las medidas necesarias que él creyó oportunas ante el enfado de los habitantes y autoridades de Tarento, ¡si querían la libertad la conseguirían con el sudor de su frente!, el no les iba a hacer el trabajo sucio mientras ellos se rascaban la barriga alegremente, ¡aquí todo el mundo iba a trabajar!.

Empezó declarando el estado de guerra, se cerró los gimnasios y teatros y se prohibió pasear por la principal avenida de la ciudad, centro de discusión política local, negocios y disfrute personal.




saludos


Mié Ene 28, 2009 2:15 pm
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La población en edad militar fue movilizada y empezó su entrenamiento para el combate, muchos reaccionaron de mala gana pero a Pirro eso le importó poco, algunos empezaron a huir de la ciudad, alcanzó la cifra de huidos, grandes proporciones y Pirro se vio obligado a cerrar las puertas de la ciudad ante tal desbandada.

Viendo que físicamente los tarentinos poco podían hacer, algunos desplegaron quejas ante Pirro para oponérsele, ¡al menos políticamente!, particularmente efectivo fue Milón, uno de los hombres representativos de la ciudad.

Pirro intentó atraérselo con buenas palabras y sobornos, pero viendo que la cosa no daba frutos, ¡no se andó por las ramas!, envió al molesto personaje a Epiro, más tarde por orden suya fue asesinado, la población no tuvo más que claudicar ante Pirro.

Los romanos tenían un ejército en la región de Tarento, pero decidieron trabar combate con el personaje antes de que las fuerzas samnitas y lucanas se unieran a él y pusieran a los romanos las cosas difíciles.

Se habían replegado a la región de Apulia cuando las fuerzas epirotas desembarcaron en Tarento, pero ahora se reclamaba una pronta acción contra Pirro.

El cónsul Lavinio decidió marchar al sur para forzar el combate con Pirro, pasando por el territorio de los lucanios, arrasó sin compasión el territorio con el que estaban en guerra y llegó a Heraclea donde se dio la batalla entre las fuerzas romanas y epirotas.

Pirro no podía esperar más la llegada de sus aliados samnitas y lucanos y confiaba en las fuerzas equilibradas de ambos contendientes quedaran inclinadas a su favor gracias a la disciplina de sus tropas en contrapunto a las que creía, fuerzas bárbaras romanas.

Las fuerzas se encontraron en la confluencia del río Aciris, pero fue primero Pirro el que llegó al río. Decidió primero echar un vistazo al campamento de los romanos, así que acompañado por una escolta de caballería cruzó el río y tras cabalgar un poco topó con el campamento romano.

Aquí se llevó una muy desagradable sorpresa, encontró un campamento en el que reinaba el orden y la disciplina, esto no era lo que él esperaba.

El enfrentamiento que él esperaba, era con una tribu bárbara, quizá, a modo análogo a las tribus aliadas con las que iba a aliarse, tipo samnitas, lucanos, brutios, etc…., esperaba verlos acampar desperdigados y con poco disciplina y lo que encontró, no era lo que esperaba.

Aquí quisiera hacer un pequeño inciso, Los romanos eran inteligentes en la manera de sacar rendimiento a las innovaciones del enemigo, son muy famosos los campamentos que los romanos construían cuando se asentaban o acampaban en un lugar determinado, pero pocos saben en que se basaron para sus construcción.

Pues se vasó cuando los romanos vieron los campamentos de Pirro y su eficaz defensa, alejada de los campamentos romanos con vigilancia pero sin una eficaz defensa. Los romanos tomaron nota de todo e hicieron sus respectivas mejoras, pudieron construir los eficientes campamentos que hoy todos conocemos.

Sigamos con el relato, pirro retrocedió a su campamento, tenía que poner orden en sus pensamientos y planificar la batalla con una nueva perspectiva, ya que el ejército que se le podía oponer podía ser, ¡de una pasta diferente!, un ejército disciplinado, y no una banda de bárbaros salvajes.

Tomó las siguientes disposiciones: primero envió mensajes a las tribus samnitas, lucanas y brutias para que aceleraran su marcha a su posición, ya que podía necesitar su concurso ahora que la batalla era vista de manera diferente.

También ordenó que sus fuerzas se acercaran a río para ocupar todos sus vados y que los romanos no pudieran cruzar el río, confiaba en la posibilidad de que si no podían cruzar el río, al encontrarse ellos en territorio enemigo, tuvieran problemas de abastecimiento y tuvieran que retirarse, ganando un precioso tiempo, en la espera de la llegada de los ansiados refuerzos.

Pero los romanos no permanecían inactivos, su cónsul Levino, previendo también los problemas de abastecimiento, aceleró su marcha para llegar rápidamente al río.

Pero los epirotas ocupaban los vados del río, y un intento de la infantería de cruzar el río, se saldó con un fracaso. Livino no se arredró y ordenó a la caballería que buscara otros puntos en los que poder cruzar el río, lejos de las posiciones epirotas, ¡y tuvieron éxito!.

Cruzaron por un punto y se dirigieron contra los epirotas que ocupaban los vados cargando atacándoles de flanco y poniéndoles en fuga, acto seguido la infantería romana empezó a cruzar el río.

Cuando Pirro se enteró del hecho reunió apresuradamente una fuerza de caballería compuesta por 3.000 jinetes y con él al frente marchó al río para intentar que los romanos no cruzaran, ¡si lo hacían la cosa podía ponerse fea!.

Cuando llegó vio que los romanos estaban cruzando el río, no tuvo casi tiempo de pensar, había que impedir a toda costa que los romanos cruzasen, ¡poniendo toda la carne en el asador!, Pirro cargó al frente con sus hombres.

Pirro luchó con un derroche de valor sin igual, pero los romanos habían cruzado ya muchos efectivos, y no pudo evitar lo inevitable, y tuvo que retirarse.

No se podía beneficiar de los refuerzos aliados, pero no tuvo más remedio que aceptar la tan inevitable batalla y los dos ejércitos se desplegaron para el combate en ese año del 280 a. de C. que se llamó la batalla de Heraclea.

El número de efectivos debe ser acogido con precaución, ya que según he comprobado, se dan varias cifras, aunque parece que un número estándar que se suele dar es de unos 30.000 hombres para cada bando.

Yo voy a poner unas cifras, pero tampoco puedo asegurar al 100 % que sean las reales, y casi puedo decir que nadie podría. Antes de darlas también comentar que el resto de cifras que publique, ¡también se deben de coger con pinzas!.



*Ejército epirota:



-3.000 hispapistas bajo el mando de Milon.

-20.000 falangistas Epirotas, incluyendo 5.000 soldados macedonios dados por Ptolomeo I de Egipto.

-6.000 Tarentinos hoplitas.

-4000 jinetes, entre ellos el Tesalianos y macedonios y 1000 jinetes Tarentinos.

2.000 arqueros.

500 arqueros de Rodas.

20 elefantes de guerra con soldados en sus torres.



*Ejército romano:



20.000 legionarios romanos, en cuatro legiones.

16.800 aliados auxiliares, en cuatro legiones.

2.400 hombres de infantería ligera, Brutianos y campanos.

1.200 jinetes romanos.

3.600 jinetes aliados.

1.200 jinetes italianos aliados del sur de Italia, posiblemente originarios de la “Magna Grecia”.

Fue una lucha encarnizada, y al principio la lucha era equilibrada sin que se decantase por ninguno de los dos bandos, en cierto momento, un jinete ferentano del bando romano, estaba efectuando un reconocimiento en el campo de batalla para descubrir al rey Pirro e intentar darle muerte, ¡semejante acto heroico podía devenirle una gran recompensa!, quiso la fortuna que diera con el rey y cargó con valor hacia su codiciada presa.

Desgraciadamente para él, para la guardia de Pirro formada por la élite del ejército epirota, no pasó desapercibida los movimientos del jinete romano, no obstante, cuando el romano vio su oportunidad cargó como un rayo contra Pirro sin que su guardia pudiera reaccionar a tiempo.

Pero el jinete no consiguió su objetivo, ya que la lanza que lanzó a Pirro fue a parar a su caballo, acabando Pirro por los suelos. Uno de sus oficiales reaccionó con presteza y a su vez lanzó una lanza al caballo del romano haciendo que acabara como Pirro por los suelos, el jinete fue muerto enseguida por la guardia del rey.

Pirro había visto lo que podía ocurrirle si seguía ostentando su uniforme real, así que tomó la precaución de hacer que se lo pusiera uno de sus oficiales llamado Megacles, la idea fue inteligente, ya que más tarde este oficial fue muerto en combate.

Pero esto hizo que el rumor de su muerte se propagara por el ejército de Epiro, empezó a cundir el desánimo y la batalla podía peligrar en contra del bando epirota.

Pirro reaccionó con rapidez. Tubo que exponerse al peligro recorriendo sin su casco de combate para que la tropa le viera todo la línea del ejército epirota, animando sin cesar a sus soldados y haciéndoles ver que estaba muy vivo.

Levino viendo flaquear al adversario, quiso aprovechar la oportunidad haciendo una carga de caballería (la cual estaba en reserva) por el flanco enemigo, ¡esto podía darle la victoria final!.

Pero Pirro supo contrarrestar el movimiento del romano contraatacando con sus elefantes (los cuales aguardaban en segunda línea, su oportunidad de entrar en combate),

Los caballos romanos viendo los elefantes, a los cuales no habían visto en su vida y asustados por el fuerte olor que despedían (olor desconocido para los caballos romanos, pero no para los caballos epirotas, los cuales estaban acostumbrados, tanto a su presencia, como a su olor) reaccionaron con descontrol huyendo del campo de batalla sin que los jinetes les pudieran dominar.

Acto seguido, Pirro lanzó los elefantes contra la línea romano junto con la caballería de Tesalia. La presión fue terrible para la línea romana, la cual empezó a ceder y más tarde retirarse (pero en buen orden, no presa del pánico).

Los legionarios sufrieron con horror un ataque para el cual no había previsión alguna, los elefantes destrozaban con sus pisadas a los legionarios y eran atravesados por sus colmillos de marfil, a la par que los soldados que había apostados encima de los elefantes lanzaban una lluvia de lanzas y flechas sobre los romanos.

La retirada romana fue atenuada por un valiente legionario que en una audaz acción, cortó con su espada una de las trompas de un elefante, el cual con sus alaridos de dolor sembró el nerviosismo en el resto de sus congéneres, Pirro para evitar que este acto pudiera degenerar en algo peor, decidió dar por finalizado el hostigamiento a la retirada romana.

Los epirotas procedieron a saquear el campamento romano haciéndose con un abundante botín, poco después los aliados a los que se echaba enormemente en falta llegaron al campo de batalla.

Esto irritó profundamente a Pirro, ¿habían estado agazapados esperando quien iba a ser el vencedor del combate y ahora aparecían por casualidad?, ¡de buena gana les habría mandado al infierno!, pero dado que el futuro se mostraba incierto, no podía dejar de contar con su concurso, incluso se mostró magnánimo compartiendo con ellos el fruto del saqueo.

Las bajas habían sido escalofriantes, pero aquí contamos con cifras diferentes, según Dionisio de Halicarnaso, las bajas habían sido de 13.000 para los epirotas y 15.000 para los romanos., para Jerónimo de Cardia eran de 4.000 bajas epirotas y 7.000 romanas.

¿Á quién hacer caso?, yo razono que las primeras cifras podían ser ciertas en base a que en esta batalla, Pirro pronunció su célebre frase "otra victoria como ésta y estamos perdidos" o según otros autores "otra victoria como esta, y volveré solo al Epiro".

Con un ejército de unos 30.000 hombres, pronunciar esta frase con 4.000 bajas carece de sentido, ¿no creen?, en cambio con 13.000 bajas existen motivos de sobra, ya que otra victoria con estas bajas habría hecho que sus tropas quedaran reducidas a unos 10.000 hombres.

Hecho más que comprensible que le hiciera exclamar la célebre cita “otra victoria como esta y estamos perdidos”, y que a la par, se convirtiera también en un derivado la palabra “victoria pírrica”, una victoria que se salda con tantas bajas que casi parece una derrota.

Pirro recorrió el campo de batalla y lo que encontró le alarmó, muchos de los soldados romanos,¡ incluso en la retirada!, habían muerto de frente, no en la azorada retirada, lo cual daba muestra de que eran unos valerosos soldados.

Esto unido al campamento romano que vio, en el que el orden era algo imperante le hizo ver que estos hombres no eran unas desarrapados bárbaros como él pensaba, se dolía por haber infravalorado al adversario y pensó que era imperante negociar la paz con un pueblo de ese calibre.

También tenía que recomponer sus filas de este combate, en el que una buena porción de sus tropas de élite había perecido en acción, algo de lo que él se lamentaba profundamente y de lo que sería muy difícil reponer. También esperaba que los romanos estuvieran abrumados con sus bajas y se plegaran a negociar.

Los romanos reaccionaron de inmediato, movilizaron nuevas fuerzas e intentaron que la guerra que sostenían en la región de Etruria, al norte de Roma, se finalizara cuanto antes, para poder disponer del ejército romano que se hallaba combatiendo allí al mando del cónsul Tiberio Coruncanio.

Mientras las fuerzas derrotadas se replegaron a una localidad fortificada de Lucania y procedieron a restablecer el orden y atender a los heridos.

Cuando recuperaron sus fuerzas, las tropas del cónsul Levino vigilaron y hostigaron cuando pudieron a las tropas de Pirro. La derrota romana produjo algunas desafecciones en el bando romano, por ejemplo la localidad de Locrii en la región de Bruttium expulsó a la guarnición de romana y se pasó al bando de Pirro, en Apulia y Piceno, diversas localidades también se pasaron al bando epirota.

Cineas, el diplomático de Pirro, aprovechando el impasse que se había producido en la guerra marchó a Roma a negociar la paz, pero parece que no tuvo éxito y los ejércitos se aprestaron nuevamente al combate.

Pirro marchó al norte entrando por las regiones de Campania y el Lacio con el objetivo de conquistar la importante ciudad de Capua, pero los romanos previendo el objetivo lo guarnecieron fuertemente y cuando llegó a la ciudad y someterla a un reconocimiento se dio cuenta que su conquista exigiría enormes esfuerzos que no podía permitirse.

Marchó al sur con el objetivo de entrar en Neapolis (Nápoles), pero sus ataques se saldaron en fracaso ante la obstinación de la ciudad, nuevamente Pirro volvió a marchar rumbo al norte con el objetivo audaz de dirigirse contra Roma, en su marcha la región del Lacio sufrió un devastador saqueo por parte de la fuerzas epirotas haciéndose en estas con un jugoso botín.


Mié Ene 28, 2009 2:19 pm
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Esto dañó el prestigio de Pirro en la región, pero él calculó que aquí no podía encontrar aliado alguno, así que respetarlos, no daría beneficio alguno, solo moral, por lo tanto decidió aprovecharse de sus riquezas.

Pirro llegó a Preneste, ciudad a unos 30 Km. de Roma, la cual tomó y saqueó, ya estaba carca de la capital y solo faltaba que iniciara el asalto. Pero se enteró de que en la ciudad habían hecho unos intensos preparativos para la defensa.

¡Para colmo de males!, el cónsul Tiberio había firmado la paz con los etruscos, y tenía a su ejército libre para dirigirse contra Pirro, este sondeó la situación y vio que no pintaba bien.

Si se dedicaba a intentar tomar Roma al asalto es probable que fracasara, dadas las murallas de que disponía y de los preparativos defensivos que había desarrollado.

Por otro lado, asediar a Roma y debilitar sus defensas para luego asaltarla, llevaría tiempo, y eso era precisamente lo que los cónsules Tiberio desde el norte y Levino desde el sur no le darían, podían atraparle en una tenaza, todo esto en territorio enemigo, Pirro juzgó que era insensata y peligrosa tamaña empresa y decidió retirar al sur, a sus bases de la Magna Grecia.

Al pasar por la Campania, se topó con el ejército del cónsul Livino, ambos bandos formaron para el combate, pero este no se desarrolló por un suceso curioso.

Para asustar al enemigo y para dar ánimo a sus hombres, procedió Pirro a que sus hombres tocaran las trompetas muy fuerte, y a ordenar a sus hombres a que gritaran a voz en grito. El caso es que los romanos respondieron con igual contundencia, y a las tropas de Pirro les entró cierto temor, esto lo percibió Pirro, y excusándose en unos malos augurios, eludió el combate y prosiguió su retirada al sur.

Los romanos prefirieron dejar marchar a Pirro, había sido un año muy duro y había que recomponer las filas y prepararse para la próxima campaña que sería muy dura.

Era el momento de dejar paso a la diplomacia, Pirro y un diplomático romano llamado Fabricio se entrevistaron en Tarento para negociar el rescate de los rehenes romanos, Pirro se dio cuenta de que ese hombre era muy inteligente, y procedió a ofrecerle toda clase de sobornos y prebendas para que se pasara a su bando, pero Fabricio era insobornable.

Se sacaron de estos encuentros dos cosas, una que los prisioneros romanos fueron puestos en libertad sin condiciones, y otra de que Pirro intentaría a toda costa llegar a un acuerdo negociado con los romanos, ya que seguir con la guerra le parecía que tarde o temprano provocaría su derrota.

Fabricio y Pirro a través de estas entrevistas se profesaron mutua simpatía, prueba de ello es que Fabricio había puesto en conocimiento de Pirro, que su médico personal Nicías, se había puesto en contacto con los romanos, a los que les ofreció a cambio de una suma elevada de dinero, envenenar a Pirro.

Cíneas, el mejor diplomático de Pirro marchó a Roma a negociar la paz, astutamente marchó con una buena provisión de regalos y dinero para poder sobornar a las clases dirigentes y conseguir un acuerdo favorable a los intereses de Pirro.

Y puso en práctica el plan, primero hizo su presentación formal en el senado romano, luego se entrevistó con las familias patricias romanas, con especial atención a las mujeres, a las que regaló joyas y dinero para que influyeran en sus hombres.

Parece que tuvo éxito, y cierto número de familias romanas le concedieron su apoyo, con este apoyo se aseguraba cierto éxito el su próximo plan, convencer al senado de firmar la paz, marchó al senado y dio un discurso sumamente efectivo en el que pedía una solución de compromiso.

Que los romanos se mantuvieran alejados de la Magna Grecia. Cíneas se apoyaba en su buena oratoria y en los sobornos a las familias patricias junto con la generosidad de Pirro al liberar a los prisioneros romanos sin contraprestaciones.

Los romanos estuvieron varios días deliberando, pero todo hacía presagiar que iba a acabar con un éxito para Cíneas, ¡es estas estábamos!, cuando hizo acto de presencia el senador Apio Claudio, estaba ciego y era anciano, pero tenía un vigor extraordinario, el cual desplegó en la oratoria al senado.

Les hizo ver que tenían que seguir la guerra a cualquier precio, y que no tenían por qué asustarse del poder de Pirro. El discurso produjo su efecto, y cambiaron de opinión, decidiendo continuar la guerra con Pirro, ¡a toda costa!.

Cíneas se le dio ese mismo día orden de marcharse de Roma antes del anochecer. El mismo Cíneas advirtió a Pirro la forma rara de gobernar del senado romano, ¡parecía que cada senador era un rey!.

¡No obstante los romanos no eran desagradecidos!, ante el gesto magnánimo de Pirro, los romanos correspondieron igual, liberando a un número de samnitas y tarentinos prisioneros, igual al de los romanos liberados por Pirro, ¡ya no había y mas hablar y las armas volverían a tomar protagonismo en cuanto pasara el invierno!.

Cuando la primavera hizo acto de presencia, las tropas romanas al mando de Publio Decio Mus marcharon al sur de Italia y se toparon con el ejército de Pirro a 130 km. al norte de Tarento, ambos ejércitos se aprestaron para la batalla en un nuevo encuentro entre las falanges macedonias y las legiones romanas, era el año 279 a. de C. y a este encuentro se conoció como la batalla de Asculum.

El ejército romano se componía de 4 legiones más sus aliados itálicos, 40.000 hombres en total, junto con un equipo formado por 300 armas especiales que esperaban que contrarrestaran la eficacia de los elefantes de Pirro mostrada en la anterior batalla de Heraclea, se componía de:

-carros de bueyes equipados con largas picas para herir a los elefante.

-recipientes de cerámica ardiendo para asustarles.

-tropas especiales que lanzarían jabalinas y otros proyectiles para que retrocedieran.

Pirro desplegó también 40.000 hombres compuestos por su veterana infantería y caballería macedonia, infantería mercenaria griega, aliados griegos de Italia que incluía las tropas tarentinas, 20 elefantes y caballería e infantería samnita.

Los epirotas tenían ventaja sobre los romanos en cuanto a caballería y elefantes, pero Pirro tomó como los romanos sus precauciones, en la batalla de Heraclea había comprobado la flexibilidad de las legiones romanas en contraposición a las rígidas falanges macedonias, para contrarrestarlo, Pirro mezcló infantería ligera con sus falanges.

La batalla fue muy dura llegando a durar dos días, el despliegue de los dos ejércitos fue el habitual, la infantería en el centro y la caballería protegiendo ambos flancos, pero Pirro situó una reserva estratégica por si la situación era comprometida, su guardia montada y los elefantes quedaron atrás en espera de ser utilizados.

La batalla se desarrolló en un terreno accidentado rodeado de bosques y colinas, los romanos comprendieron que no debían escoger un terreno llano que facilitara la carga de los elefantes de Pirro, pero esto no fue un estorbo para la infantería de ambos contendientes, los cuales se enzarzaron en un reñido combate.

Durante su desarrollo se alternaron victorias y derrotas, por un lado en el ala izquierda la falange macedonia derrotó a la primera legión romana y sus aliados itálicos.

En el centro, la tercera y cuarta legión salieron triunfantes sobre tarentinos, oscos y epirotas, lanzándose los daunios (aliados itálicos de Roma) sobre la grieta en dirección al campamento epirota.

Pirro reaccionó utilizando sus reservas, envió una parte de su caballería a taponar el hueco en el centro del dispositivo epirota y otro grupo compuesto por caballería y algunos elefantes para rechazar a los daunios.

Cuando estos últimos se retiraron a una colina cercana, los epirotas cesaron en su acoso a los daunios, y enviaron los elefantes contra el centro del dispositivo romano.

Este se replegó también como los daunios a la misma colina arbolada, los epirotas impidieron que los romanos sacaran ventaja de esta posición utilizando a los honderos y arqueros que acompañaban a los elefantes.

Estos procedieron a lanzar proyectiles incendiarios sobre la colina arbolada., acto seguido Pirro envió a atamanios, acarnanios y samnitas a desalojar a los romanos de la colina, pero la caballería romana se lo impidió, la noche llegó sin que la batalla se decidiera para ninguno de los contendientes.

Al día siguiente, la infantería de Pirro fue ubicada por él en un terreno que el día anterior había sido un punto débil en la ubicación de su ejército, esto fue una buena elección, ya que obligó a los romanos a trabar combate en campo abierto, donde los epirotas podían explotar el concurso de los elefantes y su excelente caballería.

Nuevamente se produjo un duro encontronazo entre la falange macedonia y la legión romana, pero en cierto momento, los elefantes de Pirro intervinieron apoyados por la infantería ligera rompiendo la línea romana. Fue el momento aprovechado por los romanos para poner en uso los artilugios que pretendían con los que pretendían espantar a los elefantes.

Al principio parecía que si surtían efecto los artilugios, pero su uso fue relativamente breve, ya que los “psiloi” (infantería ligera usada para labores de escaramuza) tras rechazar a la caballería romana, puso en fuga a los hombres que manejaban los artilugios “anti-elefantes”.

Los elefantes, una vez libres de esos instrumentos que podían frenar su ofensiva, procedieron a reemprender el ataque sobre la infantería romana que una vez más, empezó a retroceder. Pirro aprovechó el momento para efectuar una carga de caballería con su guardia personal, y los romanos procedieron a efectuar la retirada.

Pirro se alzaba con otra victoria sobre las armas romanas, pero nuevamente Pirro, no tenía motivos de felicidad, había infringido a los romanos 6.000 bajas, por 3.500 de Pirro, pero nuevamente como en la anterior batalla, una buena parte de ellas se había llevado una parte de sus tropas veteranas, oficiales veteranos incluidos, ¡otra victoria amarga!.

Personalmente pienso que las cifras están dadas a la baja, siempre se á dicho que las pérdidas de las batallas de Heraclea y Asculum fueron sangrientas y se saldaron ambas con grandes pérdidas para Pirro, de ahí el dicho de “victorias pírricas”. Tener 3.500 bajas entre 40.000 hombres, no me parece catastrófico, ¡no sé, es mi parecer!.

Pirro consciente de que la situación no podía seguir así, aprovechó la victoria para proponer a los romanos una paz favorable que no fuera dura para los intereses romanos.

Pero fue inútil, ¡no le escucharon!, oscamente aceptaron las bajas y prosiguieron la lucha. Solo habría una paz posible en cuanto las tropas de Pirro abandonaran el suelo de Italia.

Roma no perdió el tiempo, firmaron una alianza con Cartago en contra de Pirro, esto enfureció a las ciudades de la Magna Grecia, ya que tenían fundadas esperanzas de firmar un acuerdo con Cartago en contra de Roma, y ahora se encontraban con que tenían por enemigos a ambas potencias.

Poco a poco Pirro empezó a perder apoyos en las ciudades griegas de Italia, así que tras permanecer cierto tiempo, decidió marcharse en el 278 a. de C. de Italia a una nueva aventura, ¡Sicilia!.

La isla de Sicilia también formaba parte del entramado del que Pirro soñaba alguna vez gobernar, esta isla así como la Magna Grecia, también poseía habitantes descendientes de griegos asentados hace muchos años.

Los habitantes de la isla llamaron a Pirro porque la potencia llamada Cartago, había puesto sus ojos en la isla hace mucho tiempo, y había decidido apoderarse de la isla.

Al principio los habitantes greco-sicilianos habían aguantado la embestida, pero últimamente los progresos cartagineses habían sido alarmantes.

Los cartagineses, que antes solo poseían el extremo occidental de la isla, habían pasado a la ofensiva desde el año 289 a. de C., la situación era grave, porque ahora los cartagineses contaban en la isla con la ayuda de los mamertinos, (mercenarios de origen itálico asentados hace varios años en Sicilia) los cuales controlaban la rivera Occidental del estrecho de Mesina.

En una ofensiva continuada, los cartagineses empujaron a los greco-sicilianos hasta el puerto de Siracusa, única ciudad que ahora controlaban, habiendo visto los habitantes de Sicilia los progresos del afamado general Pirro en la Magna Grecia, decidieron contratar sus servicios para librarse del yugo cartaginés.

Pirro por aquel entonces, tras la batalla de Asculum, había visto su autoridad degradada por los habitantes de la Magna Grecia, los cuales soportaban mal el autoritarismo de Pirro y la disciplina militar que les imponía.

Pirro optó por hacer frente a este nuevo proyecto. Llevó una buena parte de sus tropas a Sicilia, y dejó el resto a cargo del general epirota Milón, estableciendo este su cuartel general en Tarento.

La llegada de Pirro a Sicilia fue un balón de oxígeno para las agobiadas autoridades greco-sicilianas. Poniendo a Pirro al frente de todas las tropas de la confederación siciliana, este aunó todos los esfuerzos y pacificó las disensiones que había en algunos de sus miembros, esto se consiguió poniéndole a él, al mando de todas las fuerzas.

Pirro inició una ofensiva triunfal, tomando más de 30 ciudades, muchas de las cuales ofrecieron su apoyo a Pirro.

Derrotó a los mamertinos y fue arrinconando poco a poco a las fuerzas cartaginesas, al final se apoderó prácticamente de toda Sicilia, solo el enclave cartaginés de Lilibeo resistió la embestida de Pirro, ciudad a la que sometió a un asedio. Las autoridades de la isla de Sicilia proclamaron a Pirro, rey, pero este aspiraba en secreto, dar la corona a su hijo Heleno, y la de la Magna Grecia a su otro hijo Alejandro.

Los agobiados cartagineses viendo que militarmente nada podían con Pirro intentaron establecer con él, una paz negociada, a cambio de conservar el enclave de Lilibeo, los cartagineses le ofrecían renunciar a toda pretensión en la ciudad y la entrega de dinero y naves de guerra. Los cartagineses obraron astutamente con la esperanza de que Pirro así abandonara Sicilia, de esta manera podrían volver a retomar el control de la isla.

Pirro parece que debió aceptar, ya que se marchó de la isla. Claro que también ayudó su marcha el hecho de que los habitantes de la isla, una vez finalizada casi la campaña militar, empezaron a soportar mal la disciplina y carácter autoritario de Pirro, ¡hecho que la Magna Grecia había comprobado en sus carnes!.

Los habitantes de las ciudades greco-sicilianas, muy celosas de su autonomía, veían ya en Pirro, a un dictador, y esta era una cosa que no iban a soportar. Empezaron a plantearle problemas de todo tipo a Pirro, y este muy quisquilloso, decidió que la empresa de Sicilia ya no daba más de sí, así que en el año 275 a. de C., decidió volver a la Magna Grecia con sus tropas.

La ofensiva de los romanos en territorio de las colonias griegas había tenido muchos progresos, de hecho solo les quedaban a las ciudades de la Magna Grecia las ciudades de Tarento y Rhegium.

Los tarentinos desesperados, enviaron a Sicilia mensajes de socorro a Pirro para que volviese, y este cansado de la desconfianza que los sicilianos empezaban a profesarle cada vez con más aversión, decidió prestar oídos a sus súplicas y abandonar la isla en la que llevaba un año para volver a la Magna Grecia, con la intención de enfrentarse nuevamente a las fuerzas romanas.

La vuelta de Pirro a Italia no fue fácil, la flota cartaginesa derrotó a la de Pirro cuando esta efectuaba el cruce a Italia, pero solo debió deplorar el hundimiento de algunas naves, ¡nada grave!.



saludos


Mié Ene 28, 2009 2:24 pm
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SEMISSALIS
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Tras el desembarco en territorio italiano, justo en la punta de la bota italiana (teniendo en cuenta que la península italiana tiene forma de pie) Pirro marchó a Tarento para hacerse cargo de las operaciones.

Pirro sondeó la situación y no le gustó lo que vio, tenía un ejército desmoralizado, su situación entre las ciudades de la Magna Grecia tras su marcha se había debilitado bastante, en definitiva, ¡no había respuesta popular a su petición de aunar esfuerzos!.

Para colmo de males se enteró de que su flota había sido hundida en una tempestad a su salida del puerto italiano de Locrii. Pero Pirro no se arredró y decidió buscar aliados que pudieran recomponer sus maltrechas filas y posteriormente marchar en una arriesgada maniobra a Roma.

Entre los samnitas fundamentalmente y otros pueblos encontró reclutas con los que potenciar sus fuerzas, desgraciadamente no pudo obtener refuerzos de su reino de Epiro, debido a que los galos estaban incursionando en Macedonia y Epiro.

También había que contar, con que la flota romana andaba vigilante en los puertos controlados por Pirro. La batalla decisiva se dio en la localidad de Benevento, nombre que se dio también a la batalla del 278 a. de C. .

En esta batalla, Pirro pudo contar con un importante ejército de 20.000 infantes y 3.000 jinetes, junto a 15 elefantes. El comandante romano llamado Manio Curio Dentato, solo podía oponer 17.000 infantes y 1.200 jinetes, pero sus tropas eran de buena calidad, como posteriormente se comprobó.

Pirro la víspera de la batalla intentó una maniobra audaz, efectuando una incursión nocturna que esperaba sorprendiera a los romanos. Mandó unos exploradores para que localizaran el campamento romano, hecho efectuado con éxito.

Pero el ataque se demoró bastante y lo peor, fue detectado por los romanos, el ataque fue un fracaso, perdiendo 8 elefantes insustituibles en la posterior batalla de día siguiente.

En la batalla del día siguiente ocurrió lo que no había sucedido en otras, la iniciativa en el ataque la tuvo Manio, limitándose Pirro a la defenderse vigorosamente. Tras formar ambos ejércitos enfrente uno de otro, los romanos pasaron al ataque.

El primer ataque romano se estrelló, gracias a la ayuda de los elefantes que le quedaban a Pirro y a la ruda defensa de los hoplitas epirotas. Pero un segundo ataque rompió las líneas defensivas de Pirro, los romanos utilizaron flechas de cera ardiendo contra los elefantes.

Este hecho fue un éxito, porque los paquidermos se desbandaron aplastando por igual amigos y enemigos, los romanos aprovecharon el momento para lanzar una ofensiva general que rompió las líneas de Pirro y declinando la batalla a su favor.

Aunque la victoria romana fue pequeña, ya que los romanos no efectuaron un ataque general que aplastara por completo a las fuerzas de Pirro, fue una victoria al fin y al cabo, la primera de los romanos contra su temido rival.

Aunque no se contabilizaron las bajas, estas fueron muy considerables para Pirro, ya que entre ellas figuraban sus mejores tropas, ¡de hecho!, poco después de la batalla, decidió que ya había sufrido suficiente en suelo romano y procedió a reembarcar a su reino de Epiro con su diezmado ejército, compuesto por 8.000 infantes y 500 jinetes, ¡nunca más retornaría a Italia!.

Pirro tenía el tesoro exhausto y el ejército muy mermado, pero en cuanto se recuperó un poco, emprendió en el 274 a. de C. la conquista del reino de Macedonia, el cual estaba en manos de Antígono II, fue una victoria fácil para Pirro, el cual se apoderó del trono con pocas dificultades.

Esto hizo recuperar a Pirro la moral, un tanto decaída tras las campañas italianas. En el año 272 a. de C., Clomeno, un rey espartano destronado de Esparta, le propuso ayudarle a reconquistar su trono.

Pirro accedió a ello, ya que con ello veía que el Peloponeso entero podía caer en su poder, pero la resistencia de los espartanos fue tan fuerte que Pirro tuvo que dar por abandonada la empresa.

Poco después, en ese año del 272 a. de C., se vio otra oportunidad de aventura para Pirro, había un litigio civil en la ciudad Griega de Argos, y se dirigió allí tras ser reclamada su presencia por autoridades de la ciudad, su ejército penetró en la ciudad silenciosamente, pero poco después se vio envuelto en una serie de combates callejeros en la estrecha ciudad.

Según parece, una mujer desde un balcón le lanzó una teja que sorprendió a Pirro, lo cual fue aprovechado por un soldado argevino para darle muerte, otra fuentes dicen que fue envenenado por un sirviente suyo, parece que no está definitivamente claro como murió.

Con esto se puso fin a la vida de un aventurero, que hizo temblar a Roma y que hasta la llegada de Aníbal 50 años más tarde, nunca hubo quien pusiera en aprietos a Roma durante el siglo III a. de C. .

Antes de acabar, respecto a su famosa frase, “otra victoria como esta y estaremos perdidos, he encontrado fuentes que la achacan a la batalla de “Hereclea”, y en otra a la de “Asculum”.

Aunque parece que gana Asculum, el número de bajas para exclamar semejante frase, parece más factible con la primera batalla, salvo que las bajas de Asculum sean falsas o estén minimizadas, ¡que cado uno juzgue lo que quiera!.



FIN



Reflexiones:



Pirro destacó en Italia por su talento militar y por ser el primer enemigo que llevó los elefantes a Italia como arma de guerra, algo que los romanos advirtieron con asombro. Fue también soldado de fortuna o aventurero militar, creo que los dos epítetos le van bien.

No se conformó con reinar el su país, Epiro, ya que era un hombre inquieto, en el que su talento militar no le pedía estarse quieto en su reino, y aprovechó las aventuras militares que le parecieron atractivas para explotarlas.

En el lado militar la suerte le favoreció a medias, ninguna expedición que emprendió tuvo un final feliz. Lo que si demostró es que plantó cara a la incipiente potencia de Roma, la cual estaba en los inicios de crear el gigantesco imperio que fue, y que en un principio abarcaba la toma de la península italiana.

Movió sus tropas inteligentemente, y como táctico brilló a gran nivel, pero el enemigo al que se enfrentó fue un duro contrincante al que en la península italiana ninguno podía oponérsele. Algunos pueblos italianos se pusieron de su lado para quitarse de encima el yugo de Roma, el cual se estaba haciendo cada vez más asfixiante.

Las victorias de Pirro les dieron la razón, pero no se dieron cuenta que estas se lograban a un precio muy caro. Pirro no podía sostener este tipo de victorias, so pena de que perdiera todo su ejército, así que la campaña italiana se convirtió pronto en una rémora para él.

Hasta la llegada de Aníbal un siglo después, no hubo ningún general enemigo que plantara cara a Roma, por lo que en justicia, no hay que negar que, ¡Pirro fue un militar excepcional a todas luces!, que, ¡quizá!, no contó con un aporte regular de tropas que pudiera ayudarle a sostener la guerra contra Roma, aquí posiblemente encontró Pirro, ¡su talón de Aquiles!.

FINAL





saludos


Mié Ene 28, 2009 2:28 pm
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TIRO
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Registrado: Vie Ene 09, 2009 2:50 pm
Mensajes: 28
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Oye, me ha encantado. Siempre había querido escribir sobre Pirro, pero nunca había encontrado el momento. ¿Te importaría que te publicara el artículo en DBAHispano ?(http://www.dbahispano.blogspot.com). Yo lo completaría con comentarios sobre la lista de ejército de Pirro y las miniaturas disponibles.


Mié Ene 28, 2009 3:24 pm
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TIRO
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Registrado: Mar Mar 11, 2008 4:27 pm
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Hola a todos.
Ilustración de J.Shumate.
Pirro.
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Un saludo.


Mié Ene 28, 2009 3:45 pm
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Registrado: Jue Mar 22, 2007 10:39 pm
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caliban66 escribió:
Oye, me ha encantado. Siempre había querido escribir sobre Pirro, pero nunca había encontrado el momento. ¿Te importaría que te publicara el artículo en DBAHispano ?(http://www.dbahispano.blogspot.com). Yo lo completaría con comentarios sobre la lista de ejército de Pirro y las miniaturas disponibles.



Lo siento mucho caliban66, pero no, yo publico trabajos de historia integramente en el foro "Mundo Historia", mi única excepción de ceder algunos trabajos a este foro, es a petición de comitatus, que una vez me lo pidió, también porque soy miembro de este foro y porque debo mucho a catafracto y comitatus, porque el que me guste la temática de la Roma antigua es en buena parte culpa de ellos.



saludos


Jue Ene 29, 2009 12:20 pm
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TIRO
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Registrado: Mar Nov 25, 2008 6:26 pm
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Ese Joines!!! tu tambien por estos lares?? jejeje

un saludo!!


Jue Ene 29, 2009 12:28 pm
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SEMISSALIS
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Registrado: Jue Mar 22, 2007 10:39 pm
Mensajes: 190
Ubicación: Hispania
Nota 
xenophon escribió:
Ese Joines!!! tu tambien por estos lares?? jejeje

un saludo!!




Hombre chavalote, ¿como estás?, yo estoy aquí desde que los jefes catafracto y comitatus crearon este foro, aunque los llevo siguiendo desde el año 2005 en el que una serie de intercambios de mensajes que iniciaron en el 2004 me apasionaron mucho, mucho, en la web bizantina de "elistas.net".

También quiero agradecer que al menos caliban66 pidiera permiso, ¡no muchos suelen proceder así!.



saludos


Jue Ene 29, 2009 7:51 pm
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MAGISTER MILITUM
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Registrado: Mié Mar 21, 2007 5:06 pm
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Gracias eljoines.

Recuerdo cuando me inicie en los foros de historia de elistas.net (antiguo El Mundo Medieval e Imperio Bizantino) en 2003, cuando tenía 17 años, auqnue de haber sabido como funcionaban los formatos de ingreso a los foros hubiera ingresado en 2002.

Yo le debo mucho a Hilario (catafracto), pues gracias a su web y sus respuestas a mis preguntas en esos foros me inicie en la historia militar romano-bizantina.


Jue Ene 29, 2009 11:43 pm
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CIRCITOR
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Registrado: Sab Abr 07, 2007 8:53 am
Mensajes: 469
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Si al final los mismos nos encontramos :D de un foro a otro.
Yo también pasé por elistas.net.


Lun Feb 02, 2009 5:13 pm
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SEMISSALIS
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Registrado: Jue Mar 22, 2007 10:39 pm
Mensajes: 190
Ubicación: Hispania
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APV escribió:
Si al final los mismos nos encontramos :D de un foro a otro.
Yo también pasé por elistas.net.


Por supuesto felicitarte también a ti APV, recuerdo que tus relatos de Belisario en Africa fueron muy entretenidos. :)




saludos


Lun Feb 02, 2009 8:05 pm
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